18 / 08 / 2015
PUERTA GRANDE EN TÁBARA

Curro Bedoya no defraudó las expectativas puestas en él por El Periódico de León, en el que le calificaban como protagonista de la feria taurina de la localidad zamorana, al completar dos grandes faenas a un alto nivel.


 Se lidiaron dos ejemplares de la ganadería de Ana Isabel Vicente que dieron buen juego e hicieron disfrutar al rejoneador y público.  


Bedoya abrió plaza a lomos de “lagartijo” poniendo un rejón en todo lo alto. Con “gallito” salió para poner dos banderillas de frente y una tercera al violín y torear con los costados simulando un muletazo, con un mérito impresionante. Cabalgando a la yegua “azahara” se vivieron los momentos más especiales, pues el quiebro que realizó a sus lomos, nos devolvió por un momento el recuerdo del gran caballo torero que fue su padre, el caballo Trasnochador. Esta yegua está evolucionando muy satisfactoriamente siendo un orgullo ya que está criada en la finca. La cosa no quedó solo en el quiebro, pues con unas corbetas seguidas de un par de frente, encandilaron al público. Por último, con otro caballo torero de la casa, “tuareg”, salió en el último tercio para poner un par de banderillas a dos manos largas seguida de una corta y un abánico abierto en todo lo alto con los colores de la bandera nacional. Un rejonazo en lo alto no hizo caer al toro y fue necesario un descabello a la primera que, hicieron que el público pidiera insistentemente una oreja y el Presidente la concediera.


El segundo toro fue recibido a lomos de “mágico” para colocar un rejón  de castigo en todo lo alto. Curro sacó a “triunfador” con el que puso dos pares muy despacio de frente al toro y realizó un toreo profundo y clásico. Con el espectacular caballo “chaparro” puso un par de banderillas a pitón contrario y otra al violín precedidas de dos elevadas muy bien hechas que encandilaron al público. Para el último tercio, Curro volvió a confiar en su caballo “Manolito” para poner palitroques a dos manos largas, seguidas de banderillas cortas a dos manos, después  una corta y una rosa. Un rejonazo  de muerte en todo  alto hizo que el toro cayera al suelo y el público le premiara con las dos orejas con petición de rabo que el presidente no concedió.


 








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